Cada 7 de septiembre, Catamarca conmemora el Día del Milagro, en agradecimiento a la Virgen del Valle por su protección tras el fuerte terremoto de 2004.
Aquel sismo sacudió la provincia y dejó más de 1.300 viviendas dañadas, 40 heridos y una víctima indirecta.
Frente al miedo y la destrucción, los catamarqueños depositaron su confianza en la Madre Morena, realizando promesas y oraciones que fortalecieron la fe comunitaria.
Desde entonces, la jornada se convirtió en un día especial de reflexión y gratitud, con misas, procesiones y actos religiosos que reúnen a miles de fieles.
El Día del Milagro recuerda no solo el poder de la fe, sino también la resiliencia de un pueblo que supo levantarse y seguir adelante.





