Los mandatarios provinciales ponen en duda su participación en la mesa de diálogo y buscan imponer condiciones al Gobierno nacional.
Los gobernadores provinciales abrieron un nuevo frente de tensión con la Casa Rosada. En las últimas horas dejaron trascender que su presencia en la anunciada mesa de diálogo con el presidente Javier Milei no está garantizada.
El malestar radica en la falta de respuestas concretas a los reclamos de fondos, la distribución de recursos y la aplicación de recortes que afectan a las provincias. La discusión gira en torno a qué condiciones deberán cumplirse para sentarse en la misma mesa con el Ejecutivo nacional.
Entre los puntos más sensibles aparecen el financiamiento de programas sociales, las transferencias destinadas a educación y salud, así como el reparto de la coparticipación. Los mandatarios buscan que estos temas sean parte prioritaria de la agenda.
La posibilidad de ausentarse de la mesa de diálogo es vista como una forma de marcarle límites al Gobierno de Milei y de fortalecer la posición negociadora de las provincias. Algunos incluso plantean que la reunión carecería de sentido si no hay compromisos firmes por parte de Nación.
Mientras tanto, desde la Casa Rosada insisten en la importancia de avanzar con consensos. Sin embargo, el escenario político muestra un clima cada vez más áspero y con negociaciones cruzadas que podrían definir el rumbo de la relación entre el Gobierno central y las provincias en las próximas semanas.





